jueves, 28 de octubre de 2010


Pequeños toques hacen grandes rasgos.

V I V I R !


Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. En realidad, la vida es una calle de sentido único

Don't forget




¿Has olvidado que yo aún seguia viva?
¿Has olvidado todo lo que alguna vez hemos tenido?
¿Lo has olvidado?
¿Te has olvidado de mi?


Hasta se podría decir que lo extrañe.
Acostumbrábamos sacarnos uno a otro las palabras, mirarnos y terminar uno con las oraciones del otro, y al darnos cuenta reírnos. Siempre decíamos ser dos locos enamorados, con alma de niño.Amor inocente. Nos tocábamos, y sentíamos que dejábamos de ser dos, nos uníamos y sabíamos que nada nos separaba. Eran esos momentos en los que decía: “La puta que vale la pena estar vivo!” y era solo agarrarnos de las manos y caminar, ¿A dónde? Nunca sabíamos.. Eso era lo más interesante. Fueron solo en un instante, fugaz pero poderosos los recuerdos que me aturdieron. Al parecer nos fuimos pero nunca escondimos la llave de nuestros recuerdos.Los fantasmas nos agobiaron. Nos volvimos a mirar, y nos reímos, y un “que tiempos” robaron al final nuestras sonrisas. Nadie nos entendió, para ellos solo fue una casualidad que siguiéramos con nuestras palabras como si fuera solo una voz. Ellos nunca supieron lo feliz que fuimos. Y a pesar que hace tiempo que ni nos hablábamos, todo seguía intacto. Tal como lo habíamos dejado. Conmovidos; baje la cabeza y empecé a reír en voz baja, mientras con la cabeza me decía “no”. Pasamos todo el camino escuchando a los demás, mudos, solo acotando comentarios poco inteligentes. Mil palabras, pero ninguna la adecuada; y a pesar de que los demás no dejaban de hablar, solo escuchaba tu silencio. El espejo retrovisor fue cómplice de nuestras miradas. Llegamos al destino, la lluvia alteraba los nervios de las personas, yo temblaba por dentro. “Chau, suerte”; Nuestros labios se rozaron, hasta que decidieron disimuladamente tocarse otra vez. Corrí bajo la lluvia para evitar mojarme, y evitar que vean ese gesto que siempre me solía dejar. “¿Estas bien?”, me preguntaron toda la velada, y siempre con la misma respuesta “Solo estoy un poco distraída..”. Mil mariposas corrían en mi, mientras mi corazón se agitaba de emoción; Distraída era lo menos que en ese momento podía estar. El alma se me fue del cuerpo, y hasta se podría decir que te extrañe.